07 agosto 2017

Emociones encontradas: la agresividad reactiva del júbilo ante la anhelada revancha


Una vez, después de terminar un libro, me venció el impulso de lanzarlo a través de la habitación, no porque estuviera emocionado de haber terminado con eso, sino porque me encantaba tanto. Ha ocurrido con otras cosas, también. Cada vez que veo Game of Thrones*, por ejemplo, creo que es tan bueno que me dan ganas de gritar. A veces, me encanta algo tanto que me vuelve loco.


Y una mirada rápida a Twitter o Instagram revelará que no soy el único que se siente de esta manera. De hecho, usted seguro sabe de primera mano de lo que estoy hablando: un sentimiento positivo intenso que le empuja a la ira o la agresión, algo así como cuando se nos salen las lágrimas por algo hermoso. Podría ser emparejado con los celos, pero no es lo mismo - esta ira no tiene que ver con codiciar el éxito o el talento de otra persona. Es más bien como un desconcierto de que pueda existir algo tan bueno, o una furiosa exuberancia de que exista.

"Es casi como probar un postre increíble y tener una mirada de dolor en su cara. Es como, "Ugh, eso estuvo rico", dijo Oriana Aragón, profesora asistente de marketing de la Universidad de Clemson. La investigación de Aragón se centra en expresiones dimorfas, o expresiones de emoción que parecen estar en desacuerdo con lo que realmente siente una persona. Piense en un atleta rompiendo en lágrimas después de ganar un torneo o competencia, o cuando una persona ve a un bebé lindo y declara que quieren comerle sus dedos.

En un estudio reciente, Aragón (que era investigadora postdoctoral en la Universidad de Yale al momento de la investigación) y el profesor de psicología de Yale, John Bargh, examinaron por qué se producen estas expresiones aparentemente contradictorias. Los participantes del estudio observaron imágenes de jugadores de tenis que expresaban determinada emoción después de ganar o perder un partido importante y se les pidió que se imaginaran en el mismo escenario: ¿Cómo se sentirían? Y, por separado, ¿cómo reaccionarían? También se les pidió a los sujetos que informaran cómo se sentían o reaccionaban durante sus experiencias personales de felicidad o tristeza, y cómo percibían a otras personas expresando esas emociones.

Basándose en los resultados del estudio, Aragón y Bargh concluyeron que las expresiones aparentemente contradictorias podrían tener más que ver con la orientación motivacional subyacente que con la emoción real experimentada. Piense en cómo una capa base oscura o ligera podría cambiar la apariencia de la capa superior de pintura; De manera similar, las orientaciones motivacionales pueden influir en cómo se expresa una emoción.

En su estudio, Aragón y Bargh observaron dos tipos de orientaciones: apetitivas y consumatorias. Las orientaciones apetitivas se basan en el deseo de levantarse e irse: una especie de agitación o inquietud, o una especie de búsqueda. "La mejor manera de describirlo es como cuando alguien, que es un fumador, está ansiando un cigarrillo, es como ese antojo, ese deseo", dijo Aragón. "No es necesariamente una emoción. No es necesariamente positiva o negativa, es sólo esa sensación de impaciencia. "Y si las orientaciones apetitivas son sentimientos de querer ir, las orientaciones consumatorias son lo contrario: significan querer pausar, saborear un momento o una experiencia.

Los investigadores encontraron que las expresiones típicamente asociadas con la ira, como gritar o golpear el aire, estaban relacionadas con las orientaciones apetitivas, independientemente de si una persona experimentaba una emoción positiva o negativa. Las expresiones normalmente asociadas con la tristeza, como llorar o fruncir el ceño, se basaban en sentimientos de parar y hacer una pausa.

Las expresiones dimorfas ocurren cuando la emoción es fuerte, por lo que la gente generalmente no llora por algo que piensa que está bien. Pueden ocurrir en situaciones positivas y negativas, pero Aragón dijo que no representan emociones positivas y negativas al mismo tiempo -cuando alguien llora después de una victoria, no significa que haya una tristeza oculta mezclada con su alegría. Y si esa película que estás viendo es tan buena que te hace querer gritar, no significa que realmente sientas cólera. "Es como una expresión de dolor o agresión a un sentimiento positivo, y si te pregunto: '¿Estás realmente enojado', dirías algo como: 'No, creo que es increíble'", dijo Aragón.

De hecho, hay algunas razones generalmente aceptadas en la psicología que explican por qué la gente se enoja, y ninguno de ellos incluye algo que sea realmente impresionante. Según Michael Potegal, profesor asociado de terapia ocupacional de la Universidad de Minnesota y presidente de la Sociedad Internacional para la Investigación sobre la Agresión, las causas generales de la ira son amenazas al ser, amenazas a la integridad física o integridad psicológica y amenazas a la familia o las posesiones. También hay frustración, que generalmente se define como un bloqueo de los objetivos previstos, y la ira justa, que viene de ver una violación de las normas sociales, como colarse en una fila.

La agresión, sin embargo, es una cosa completamente diferente. "La ira es una motivación, y la agresión es una forma de comportamiento. no hay una conexión necesaria o suficiente entre ellos ", dijo Potegal. La agresión -normalmente definida como una actividad destinada a dañar a otra persona- puede ser desencadenada por la ira (en lo que los psicólogos llaman agresión reactiva), pero las personas también pueden mostrar agresión por otras razones, como una ganancia personal o como demostración de dominio y control (agresión proactiva).

Entonces, ¿qué pasa cuando la gente grita y golpea el aire después de ganar un juego? "Podría ser agresión, podría ser exuberancia, podría ser un gesto de victoria", dijo Potegal. "¿Está relacionado con la agresión? Posiblemente. ¿Está relacionado con la ira? Probablemente no."

Pero si usted se agita o se abruma al leer un libro o ver un programa que ama, podría haber algo más que una expresión extrema de pura positividad.

Tiffany Watt Smith, investigadora del Centro para la Historia de las Emociones de la Universidad Queen Mary de Londres, ha escrito sobre emociones difíciles de definir de muchas culturas en su libro The Book of Human Emotions.

"Cuando hablamos de lo que es una emoción, es fácil para nosotros caer en la trampa de pensar que las emociones son sólo respuestas fisiológicas a los estímulos externos, y que todos tenemos exactamente el mismo tipo de respuestas y estas ocurren principalmente en nuestro cuerpo", dijo Watt Smith. Pero en realidad no lo son. Las emociones son cosas mucho más flexibles y maleables, y están sucediendo en comunicación con la forma en que pensamos acerca de lo que son, y cómo las nombramos, y cómo les damos un significado".

De acuerdo con Watt Smith, hay un montón de evidencias a la idea de que encontrar algo nuevo que te encanta  podría afectarte y alterarte. Mencionó el síndrome de Stendhal, o la tendencia a desmayarse ante la visión de una belleza inmensa: "Hoy en día, la gente ya no tiende a padecerlo más, pero fue una especie de fenómeno en el siglo XIX". Estar asombrado es otra de las emociones intensas que pueden sacar expresiones dimorfas - por ejemplo, llorando en una puesta de sol o gritando en la belleza de una montaña nevada.

Watt Smith dijo que la manera en que la gente habla de las emociones cambia con el tiempo, y el valor que la gente pone en ciertas emociones puede cambiar dependiendo de su cultura. En estos días, el síndrome de Stendhal está fuera de moda, pero tengo un candidato en mente para su encarnación moderna.

Traducido por Rubén Carvajal de
The Psychology of ‘So Good It Makes Me Angry’
By Rae Nudson: http://nymag.com/scienceofus/article/the-psychology-of-so-good-it-makes-me-angry.html?utm_campaign=sou&utm_source=tw&utm_medium=s1

*el original decía "Jane the Virgin"

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